A una estación de tren de casa, y en el curso de un torrentillo que baja agua de la montaña (completamente empedrado, y sin acceso), he visto esta mañana un jabalí hembra tomandose la siesta de su vida (movía el hocico como soñando con algo agradable, unas trufas o algo).
Lamentáblemente lo único que tenía a mano para inmortalizar el momento era el móvil. Siempre que te dejas la cámara pasan estas cosas. Ahí va:
Este es el detalle interesante de la foto anterior:
Y claro, un poco más abajo, siguiendo el curso del riachuelillo, me encontré con el famoso cartel que ya había visto otras veces.
Yo no se si estaba muriéndose o solo durmiendo. Prefiero pensar lo segundo, aunque parecía un poco viejita. No sangraba, ni nada por el estilo. Y hacía bastante calor, así que creo que era una siestica.
2 comentarios:
Mmmmm, jamones, chorizos, oreja...
Uno como ese me jodió a mi el coche.
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