martes, 18 de diciembre de 2007

ASI NO HAY QUIEN LLEGUE TARDE AL CURRO

Pues eso, que no hay manera. Si tiene que haber terremotos, por lo menos que no sean a las seis y media de la mañana.

La verdad es que ya tenía un ojo abierto, pero aún así no ha estado nada mal: 4,9 de intensidad, aunque como ha sido en Valparaiso (a 75km de Santiago), pues no ha habido ningún problema, quitando el ligero sobresalto.

Es la primera vez que me pilla un temblor en casa, y no ha sido de los pequeños. Desde mi punto de vista hay dos tipos de temblores (además del que echa abajo las casas, claro):

1.- El que notas que tiembla, pero no oyes nada. Lo típico es comentar: -Está temblando, ¿no?

2.- El que, además de temblar todo como loco, se oye: Es como si en la calle sonase un trueno fuerte y largo, pero más cercano y más fuerte.

Creo que al primer tipo ya me he medio acostumbrado, aunque siempre intranquiliza un poco.

El segundo acojona, aunque supones que no va a pasar nada. De hecho, esta mañana estaba en la cama, sin pijama, ya despierto, y me dió por pensar:
-¿Qué hago? ¿Me levanto?
Y me respondí a mi mismo:
-Si hombre, ¿y dónde voy yo en cueros?. Ya pasará...

En fin, parece que a todo se acostumbra uno.

2 comentarios:

jose dijo...

Pues si no te saca de la cama un temblor de 4'9, chico...

Anónimo dijo...

Eso, corriendo en pelotas a las seis de la mañana por las calles de Santiago :-)