jueves, 14 de abril de 2011

OKINAWA (IX) - KAYAK

En nuestro tercer día en Okinawa nos fuimos a hacer una excursión en kayak. Nos fuimos a la parte norte de la isla donde, según nos enteramos luego, intentan florecer económicamente mediante este tipo de empresas, ya que la población abandona la zona para ir a sitios más poblados.

Embarcación que compartí con mi señora

Después de unas rápidas lecciones (era nuestra primera vez) nos pusimos en marcha. Nuestro instructor (y guía) era un tío bien salao.

Nuestro instructor y guía

El embarcadero está cerca de la desembocadura del río al mar. Nosotros nos pusimos en marcha río arriba, para visitar el manglar típico de esa zona. El que no sepa lo que es un manglar puede hacer los deberes aquí. Tranquilo, que te esperamos.

Por aquí subiríamos, chino chano, río arriba

El fenómeno que teníamos por guía, ya amigo a esas alturas, nos contó muchas cosas muy interesantes sobre los manglares. Algunas se me deben haber olvidado ya, pero de otras me acuerdo. Lo bueno es que lo vimos en directo, y gracias a la canoa lo pudimos tocar, literalmente.

Una zona no muy densa, pero que permite ver las raíces cuando el agua se había retirado un poco

Una de las cosas curiosas era la flor y semilla de la planta. Más que semilla, semillón. Parece que en el agua toma una posición vertical, buscando el mejor sitio y condiciones para enganchar y hacer brotar un nuevo mangle.

Flor y supersemilla del mangle

Los manglares son una protección natural contra los tifones y los maremotos. Nos contaba nuestro guía que, en tiempos, era muy típico meterse en el manglar hasta que pasara el tifón. Hoy día las viviendas son mucha más seguras que entonces. También son buenos descontaminadores del medio, y zonas de mucha biodiversidad.

Un caracolillo que nos encontramos en nuestra visita

Tampoco se me olvida el tacto del barro entre las raices de los mangles. Muy diferente al lecho del centro del río, y con una consistencia que os podréis imaginar al ver la foto.

El barro entre las raíces del manglar

El agua del mar fluye río arriba con las mareas, así que la salinidad es muy alta. Ninguna planta "normal" viviría con esa cantidad de sal, pero los mangles han creado un sistema para defenderse. Parece ser que acumulan el exceso de sal en algunas hojas, que acaban por amarillear y caer, salvando al resto de la planta.

Hoja amarilla por la sal

Venían con nosotros, como compañeros de "expedición" un padre con su hija e hijo. Estaban en Okinawa celebrando el 60 cumpleaños del padre, y la madre declinó el tema canoa. Solo hicieron la excursión por la zona de manglar, pero Hitomi y yo quisimos alargar y salir al mar hasta el arrecife.

Nuestros compañeros de expedición, atendiendo al guía

Nos hizo un día nubladillo, pero de los mejores que tuvimos ese fin de semana (al menos no llovía). Lo malo es que en las fotos no se puede apreciar el azul verdoso del agua, que en vivo se intuía. En verano esto tiene que ser una pasada.

Aprovechando un descansito para contarnos alguna cosa

La salida al arrecife fue dura, mucho mas que dar paladas en el tranquilo río. Salimos bastante lejos, hasta el arrecife, justo donde el mar empieza ganar profundidad y se pone de color oscuro, casi negro. No hicimos muchas fotos, pero alguna de los habitantes de las rocas si hicimos. Nada escapaba a los ojos y la curiosidad de nuestro guía.

Una concha marina con su habitante, a los que devolvimos al mar inmediatamente

Como la cámara era sumergible podíamos meter la mano en el agua y ver que sacábamos. Sin apuntar era complicado, y el movimiento de la canoa tampoco ayudaba mucho. Pero algunos pececillos azules entre los corales si que pudimos "cazar"

Pececillos entre los corales

Cuando volvimos, la marea había bajado tanto que nos costó llegar al embarcadero, a pesar de que las canoas tienen muy poco fondo. A esa hora, subir hacia el manglar en canoa era imposible. Entonces, ya en el club, llego una de las mejores experiencias del día: la ducha caliente antes de volvernos.

miércoles, 13 de abril de 2011

OKINAWA (VIII) - AMERICAN VILLAGE

Ya contaba en la entrada del Museo de la Paz, otra de las de la serie dediccada a Okinawa, que Estados unidos tomo el control de estas islas al finalizar la II Guerra Mundial, y que no las devolvió a Japón hasta 1972. ¡Eso son 27 años después de acabar la guerra!

Las razón primordial para esto, según yo lo entiendo, es disponer de una base en esta zona de Asia que les serviría muy bien en guerras posteriores, como las de Korea y Vietnam. Los derechos de los habitantes de Okinawa, una vez más, estaban comprometidos.

Se produjeron expropiaciones de tierras en los lugares en los que a las fuerzas de ocupación les pareció mejor. Aunque el control político de la isla se devolvió a Japón en 1972, las enormes bases americanas siguen allí, e incluso motivaron la dimisión del primer ministro Hatoyama hace poco (se comprometió a obtener un plan de relocalización de las bases en un plazo determinado y no lo consiguió).

Estas bases provocan incongruencias tales como que, para hacernos con el coche de alquiler a nuestra llegada a Naha, haya que tomar un autobús (gentileza de la compañía de alquiler) para llegar a la zona de recogida de los coches. Esto es porque la zona alrededor del aeropuerto es zona militar en gran parte.

En otro orden de cosas, hay zonas muy americanizadas, como la zona donde cenamos nuestro segundo día en Japón, "American Village".

Noria en American Village

Es una zona en la que hay varios locales de ocio, restaurantes y tiendas al estilo americano. Se ven muchos americanos por allí, y sus coches son fácilmente distinguibles porque llevan una matrícula distinta. Aquí aprovechamos para cenar, en este puesto de hamburguesas:

Aquí cayó la cena

Fue el final de un día muy largo, donde estuvimos en la Casa Nakamura, en el palacio Shurijó, en el Museo de la Paz, y en una fábrica de vídrio típica de Oklinawa. Ya era hora de retirarse al hotel. La actividad del día siguiente requería estar descansados.

martes, 12 de abril de 2011

OKINAWA (VII) - FÁBRICA DE VIDRIO

Con la llegada del ejército americano en la II Guerra Mundial, llegaron a Okinawa bastantes cosas. Una de ellas, las botellas de refrescos. No era época de cartón o plástico. Era la época de los botellines. Rápidamente se convirtió en un problema, al que puso solución la industria local, estableciendo una producción de artículos de cristal que reciclaba aquellas botellas. Estuvimos viendo una de estas fábricas.

Por allí andaban los operarios calentando el vidrio y haciendo sus piezas.

Calentando el vidrio

Pagando una cantidad puedes probar, y fabricarte tu propia pieza. Nosotros decidimos verlo un poco "desde la barrera". No es una cosa fácil, aunque parezca (cuando lo hacen los expertos) que no es tan complicado.

El operario haciéndose con el tema

La tienda es digna de verse, por la originalidad y cantidad de piezas. No estaba permitido hacer fotos, pero esta se me escapó

Tienda de venta de vidrio típico de Okinawa

lunes, 11 de abril de 2011

CEREZOS EN KIYOMIZUDERA

Este año queríamos ir a ver los cerezos floridos en el templo Kiyomizu, en Kyoto. Es un templo de los "imprescindibles" de Kyoto (es Patrimonio de la Humanidad y toda la historia), y aún no habíamos estado ni mi mujer ni yo.

Es uno de los templos famosos por su visita después de atardecer. Normalmente los templos cierran antes de atardecer, pero en algunos disponen una iluminación para poder disfrutar los cerezos también cuando anochece.

La idea inicial era ir el pasado sábado, pero la previsión del tiempo nos hizo adelantarlo al jueves. Hicimos bien, el sábado llovió todo el día. Así que allí nos fuimos, después del trabajo de Hitomi, con lo que llegamos cuando el templo ya estaba echando a los visitantes del turno de día. Un rato más tarde, abrirían de nuevo para la visita nocturna (400 yenes por persona tienen la culpa).

La subida al templo es por unos tramos de escaleras bastante empinaditos, por los que de vez en cuando ya se descuelga algún cerezo.

Subida al templo Kiyomizu

A lo largo de la subida todo son tiendas de recuerdos o productos típicos, y se ven a bastantes mocitas que van a ver las flores de cerezo con sus kimonos.

Chicas en kimono

Cuando llegamos a la entrada, ya estaba cerrado. En cosa así como 40 minutos lo abrían otra vez, pero la gente ya empezaba a arremolinarse por allí, y eso que era un día laborable...

A la espera de la apertura

Mientras esperábamos hice algunas fotos.







Entreteniendo la espera

Y, cuando nos dieron la entrada, pues nada, seguimos a lo mismo.

Las linternas ya estaban encendidas

Las diferentes dependencias del templo están soportadas por pilares de madera de bastante altura

Desde las balaustradas de la parte superior se pueden ver algunos cerezos más

El nombre del templo, Kiyomizu, significa "agua pura". Es ésta, que se supone que tiene propiedades curativas. Después, beberíamos de ella (por si acaso).

La fuente del agua pura

Las vistas se hacían impresionantes a medida que anochecía

Desde la parte de abajo se aprecia mejor la altura de los pilares que soportan parte del templo

Me alegro mucho de haber ido. Realmente es Un templo impresionante, en la época más impresionante.

Un templo impresionante

Os dejo con los enlaces a la página web del templo (en japonés) y a la página en español de la wikipedia.

domingo, 10 de abril de 2011

OKINAWA (VI) - MUSEO DE LA PAZ

Durante noventa días Okinawa fue masivamente bombardeada como paso previo a su invasión posterior por parte del Ejército Americano. Fue la única invasión que se hizo sobre territorio japonés en la guerra, ya que los bombardeos nucleares de Hiroshima y Nagasaki forzaron la rendición japonesa sin exponer a ningún soldado americano más.

El pueblo de Okinawa pasó de ser dominado por los japoneses a ser dominado por los americanos (que no devolvieron Okinawa a Japón hasta 1972). En el pensamiento colectivo de la población mundial se suele tener muy presentes a los fallecidos en los mencionados bombardeos nucleares, pero en Okinawa murieron más de medio millón de personas; parece que cuando eres rockero importa que mueras joven, y cuando eres víctima de una guerra, que lo seas por una bomba nuclear. La muerte por armas "convencionales" no tiene tanto caché.

En cualquier caso en Okinawa se puede visitar un museo dedicado a la batalla de Okinawa y a sus víctimas. Uno de esos museos necesarios para que no volvamos a cometer los mismos errores una y otra vez, como seguimos haciendo.

Entrada al museo

En el recibidor del museo hay una ventana sobre unas ruinas en las que se pueden ver proyectiles de artillería de diferentes calibres caídos en la isla.

Proyectiles caídos en la isla

La exposición relata las desgracias del pueblo de Okinawa, su explotación por parte de los japoneses, la obligación a renunciar a su dialecto, incluso a sus nombres (japonesizándolos) o su reclutación forzosa para construir aeródromos u otras obras.

En la parte exterior hay un conjunto de lapidas en el que están escritos los nombres de los caídos de ambos bandos.

Lapidas con los nombres de las víctimas

El numero de lápidas es muy alto, porque había que escribir mucho.

Imposible sacar todas las lápidas en una imagen

Y eso que en cada una de ellas caben bastantes nombres.

Una lapida con nombres de victimas japonesas

El entorno es espectacular, pero este tipo de museos te deja una sensación de melancolia en el cuerpo que tarda en marcharse. Por un lado, claro, por el pensamiento sobre las víctimas de esta batalla. Y por otro, por el pensamiento sobre otras víctimas (como las de nuestra Guerra Civil, a las que nadie ha recogido en un memorial, uniendo a los caídos por ambos bandos.

Entorno espectacular

sábado, 9 de abril de 2011

EL SANPINCHA

El sanpincha es un té de jazmín típico de Okinawa. En el resto de Japón no es muy popular, y no se ve en las máquinas de bebidas de las estaciones de tren, o en los combinis. A nosotros nos gustó bastante, puede que porque "sabe" a Okinawa: te hace sentir que estás allí.

El famoso sanpincha

Os dejo con la página del fabricante del producto, como es costumbre.

viernes, 8 de abril de 2011

OKINAWA (V) - SHURIJO

La cosa es que en este día, en que habíamos comenzado por la casa Nakamura, teníamos intención de ir a bucear. En Okinawa, las aguas están más claras en invierno, y habíamos hablado con una empresa para apuntarnos a hacer submarinismo en una cueva submarina que parece que es un pasote.

El día se levantó muy tristón, y al final hubo que cancelarlo porque las autoridades no dejaban salir a las embarcaciones debido al estado del mar. Aprovechamos para lanzarnos a ver cosas que estaban planeadas para otro día, con objeto de ir a bucear entonces, si el tiempo era bueno (al final fue que no).

Por ello, nos fuimos a ver el palacio Shurijo, la antigua residencia de la familia real de Okinawa, que es Patrimonio de la Humanidad.

Esta es la entrada a un santuario que hay al lado del palacio

Para acceder al palacio hay que entrar por una portalón en la muralla

Primera puerta de acceso

Subirse unas cuantas escaleras, de escalones largos e inclinados. Creo que así se podía subir a caballo, pero vamos, no me hagáis mucho caso tampoco...

Escaleras

Pasar más puestos de guardia...

Otro puesto de guardia

Esta era una vista de la muralla (y la ciudad al fondo) a medio camino de subida

Muralla del palacio

Más arriba te encontrabas con una réplica de la campana "puente entre naciones" a tamaño real (720Kg). La original está en el museo de Okinawa.

Campana "puente entre naciones"

Ya quedaba poco, aquí ya habíamos comprado la entrada. Cruzando este acceso se llega al patio principal:

Puerta de acceso al patio principal

El palacio de los reyes de Ryu Kyu. Es una reconstrucción del año 1992. Los americanos se cargaron el anterior en la 2ª guerra mundial (aquí estaban los cuarteles generales del ejercito japonés en Okinawa). Esa era la tercera o cuarta reconstrucción, porque se habían dado varios incendios.

El palacio de los reyes de Ryu Kyu

Biombos expuestos en la entrada del recorrido al palacio

Biombos

La cosa es que las islas Ryu Kyu (como se llamaban antiguamente) era un reino independiente de Japón, con mucha prosperidad gracias a su comercio con China. En el reino estaba prohibido usar armas, por lo que fue conquistado por los japoneses rápidamente. Los japoneses mantuvieron el lucrativo comercio con China, fingiendo que no se había conquistado las Ryu Kyu.

Aunque los chinos lo sabían, también les interesaba mantener el comercio. Estas cosas pasaron allá por el siglo XV o XVI, creo, y Japón no se las anexionó oficialmente hasta el siglo XIX. El pueblo de Okinawa estuvo explotado por los japonese durante mucho tiempo, manteniéndolo como una colonia y minimizando los derechos de los que vivían allí, obligándoles a cambiarse los nombres y apellidos a nombres japoneses y también a abandonar su lengua por el japonés.

Por ello, las influencias en el palacio de la cultura china son mucho más marcadas que en el resto del Japón. Esto se ve en el salón del trono, por ejemplo

Salón del trono

Una réplica de la corona real. Es sintética, pero la original (que era un poco más pequeña) estaba hecha de seda, vidrio, cristal, jade, coral y oro.

Réplica de la corona real

Había muchas más piezas en exposición, pero vamos, que os hacéis una idea, ¿no? Nosotros terminamos la visita con hambre, y como era la hora, nos fuimos a apretar un menú típico de la zona: Soba (fideos) con cerdito de la región, que tiene mucha fama. ¡Estaba bueno!

Menú de soba con cerdito Okinawense