jueves, 16 de febrero de 2012

TERCERA PARADA: SAO PAULO (I)

Pues eso, que después de París y Madrid, mientras mi mujer se volvía hacia el frío invierno japonés, yo echaba la ropa de verano a la maleta y me iba a Brasil como estaba mandao.

La cosa es que se casaba el Pablonchi, una de las viejas glorias de cuando yo era un tío currante y trabajador que se ganaba el pan con el sudor de su frente. Los lectores fieles de este blog a lo mejor recuerdan cuando vino a Chile desde Sao Paulo a echar un fin de semana.

La cosa es que también se vino a Japón a mi boda Shinto, formando parte de aquél mítico escuadrón ninja que fue el terror de los salones recreativos japoneses durante unos días de 2009, cuando nos casamos otra vez.

Vaya, que después de venirse a Japón desde Sao Pulo a mi boda, no iba yo a dejar de hacer todo lo posible por devolver el detalle. La cosa es que gran parte del escuadrón ninja se reunió de nuevo para formar el escuadrón Ipanema.

Como siempre, hubo camiseta conmemorativa


Lo primero que hicimos según llegamos a Sao Paulo fue irnos a comer una churrascaría. El sitio iba a precio fijo, y te iban trayendo carnacha hasta que sacabas la bandera blanca. Las bebidas, aparte.

Ojo, que ese precio es solo para mujeres


La estrella de la carne es la picanha, un corte de carne de vacuno que íbamos a comer repetidamente durante el viaje.

La picanha


En la foto anterior puede verse que el servilletero tiene una pestaña verde, que quiere decir que los camareros te siguen trayendo carne hasta que la pones en otra posición, roja, para que te dejen un ratillo tranquilo. El baño del restaurante también era interesante, porque te permitía restaurar la dentadura despues de zamparte medio brontosaurio: no faltaban enjuagues, seda dental...

De ahí nos fuimos a echar un paseíllo por Sao Paulo (para bajar ese viaje de carne que nos habíamos metido). Nos fuímos a ver el barrio japonés (Sao Paulo tiene la mayor comunidad japonesa del mundo, fuera de Japón), que no es que fuese gran cosa (yo es que vengo mal acostumbrado, claro). También echamos un vistazo a la catedral metropolitana.

La Catedral Metropolitana de Sao Paulo, desde atrás

La Catedral Metropolitana de Sao Paulo, desde el frente


Después cena (más picaña), copas (no muchas) y a dormir, que al día siguiente habría turismo y boda. Previamente nos hicimos las fotos de rigor del escuadrón Ipanema:

Frente

De espaldas

2 comentarios:

HombreRevenido dijo...

Veo artistas de los buenos en las fotos.
Lo que daría yo por estar en Sao Paulo una tarde, con la rasca que hace en Huesconsin.

Expatriado dijo...

Mediocentros que la pasan al pie, si que hay buenos artistas, si...

En cuanto a Sao Paulo frente a Huesca... te vendría bien una descompresión previa en algún sitio intermedio. Te podría dar un yuyu nada más bajar del avión!!