miércoles, 3 de febrero de 2010

SETSUBUN Y LAS JUDÍAS MÁGICAS

Hoy es setsubun (節分). Éste es un término que literalmente significa separación de estaciones por lo que, estrictamente hablando, hay cuatro de ellos al año. Lo que pasa es que el importante es el de primavera. En Asia las estaciones cambian antes que en Europa, y no climáticamente hablando (hace un frío que pela) sino según la tradición china.

En el setsubun de primavera se realizan una serie de tradiciones, principalmente encargadas de dejarte el aura como una patena de cara a afrontar el año. Si estáis leyendo desde la puerta no seáis tímidos. Pasad y sentaos un ratito tranquilos, que hay para un ratito:

Mamemaki: literalmente, dispersar judías (o habichuelas). Consiste en arrojar judías de soja tostadas al cabeza de familia, que se pone una máscara de demonio, mientras se le grita ¡oni wa soto! ¡fuku wa uchi! (¡demonios fuera! ¡suerte dentro!). Nosotros esto del arrojar judías lo hemos dejado pasar, pero es muy típico hacerlo en casas con niños. Las judías son un símbolo del proceso de purificación que comentaba antes.


Comerse las judías: ¡por supuesto no las mismas que le has arrojado al padre de familia! aunque si no te importa comértelas del suelo... La cosa es que hay que comer tantas como años tienes y, en algunas zonas (como la nuestra) una más. Así que treinta y seis judías me he tenido que apretar como un campeón. ¡Menos mal que no hay que hacerlo al ritmo de ninguna serie de campanadas! En la foto anterior están mi ración y la de mi mujer, y en la siguiente un primer plano solo de las mías, que se ven algo mejor.


Makisushi: en el área de Kansai, donde vivimos, es típico comer Makisushi. Es algo que aquí se hace de siempre, aunque la tradición ha saltado al resto del país (todo lo que sea vender...). El makisushi es un tipo de sushi enrollado en nori (un tipo de alga). Lo normal es que estos rollos se corten después de preparados en rodajas de unos dos centímetros, para metérselos en la boca con los palillos. Pero en setsubún la tradición es otra:


¡En setsubun el makisushi se come entero!; como si fuese un bocata, vamos. Además, hay que seguir tres normas (como con los gremlins, vaya). Éstas son:

1.- Hay que comérselo sin hablar. Desde que arrancas a comerte el makisushi, ni una palabra hasta que terminas.
2.- Hay que comérselo sin soltarlo ni un momento. No vale dejarlo en el plato ni en ningún otro sitio; tampoco que te lo sujete la abuela o similar. De una sentada para adentro.
3.- Hay que comérselo mirando en una dirección determinada, que indica el fabricante del makisushi en la etiqueta. Este año seenansee (oeste suroeste) era la que tocaba. En la etiqueta lo pone bien claro, pero si a mi no me dice mi ujer para dónde mirar me habría quedado sin suerte para todo el año.


El precio de cada flauta de éstas es de 730 yenes (unos cinco pavos, creo).

Y nada más, recordar que en la wikipedia se puede ampliar la información y ¡feliz satsubun a todos!

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Mirando para dónde? Para Cuenca?
Estoy aquí con tu mami, que ayer le jodí el ordenata y hoy me tenido que subir bien la manga y meterme con la línea de comandos para arreglarlo.

Besitos de su parte. De la mía no.

Juanma dijo...

Hola sobrino:

Yo ayer también comí judías blancas, creo que mirando hacia oeste-suroeste, aliñadas con chorizo, tocino y morcilla, entre otras cosas, y te puedo confirmar que hicieron su(s) efecto(s).

¡Lo que si es cierto es que el ritual japonés y las historias son únicas!

Juanma

Expatriado dijo...

Juanma, bien sabes dónde duele, ¿eh? Cuida las arterias, que ya no estás en garantía...