domingo, 10 de junio de 2007

LA COLADA

Como no tengo una vida social lo que se dice muy activa últimamente, tengo que pasar a contar uno de los apartados más comunes durante el fin de semana: la colada. ¡Wow!, ¡qué vida más intrépida y aventurera, tío! ¡Por favor, no nos abrumes con tus fantásticas aventuras en el Nuevo Continente!

Ahora que he quitado a anónimo (a veces no se quién es) un par de los argumentos más fáciles para sus comentarios (curratelo más, quien seas), paso a contar el procedimiento, que es como de película americana. La lavandería está en la planta baja, y tiene unas cuantas lavadoras y unas cuantas secadoras.




Para usarlas hay que usar unas fichas que se compran en una máquina que es como las de sandwiches y chocolates. De hecho también hay a la venta algunos chuches en la misma máquina.



Por 1800 pesos (unos dos euros y medio) se pueden comprar dos fichas. Cada carga de lavadora o secadora cuesta una ficha, así que lavar o secar está por debajo del euro y medio.



El procedimiento es sencillo: Pones la ficha, eliges el ciclo, cierras la tapa, dejas que entre un poquito de agua, añades el jabón, el suavizante y la ropa y cierras la tapa. La máquina te dice cuánto le queda para terminar (media hora), así que te puedes subir a casa a escribir en tu blog y bajar cuando haya terminado.

Si fuese una chica me preocuparía porque algún depravado me birlase la ropa interior (alguna ha expresado esas dudas, y he visto a chicas que se quedan leyendo en la lavandería a esperar que su colada termine). Pero no creo que alguien quiera llevarse unos calzoncillos míos, pues no soy un fanático de los gayumbos de marca. Me conformo con que no tengan marcas de "frenazos" y que no aprieten más de la cuenta.

Yo solo uso la secadora cuando lavo sábanas, porque no puedo tenderlas. Se tarda una horita en secar, y el procedimiento es el mismo: Poner ficha, elegir temperatura, poner ropa y a girar. Yo prefiero que la ropa seque en casa, y planchar las camisas cuando están un poco húmedas, que es más fácil. Para todo lo demás, mastercard.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Todos los anónimos somos familia.
Por la ropa interior no te preocupes, lavada carece prácticamente de valor

Anónimo dijo...

¡Wow!, ¡qué vida más intrépida y aventurera, tío! ¡Por favor, no nos abrumes con tus fantásticas aventuras en el Nuevo Continente!

Anónimo dijo...

Me aburrroooo!!!

Anónimo dijo...

Pues si os queréis divertir, os miráis en el espejo y seguro que os partís la polla con lo que veáis.
O visitad esto:
http://chupameelrabo.blogspot.com/

Anónimo dijo...

Hostia, a ver si echas un puto polvo ahí y nos lo cuentas con fotos, que realmente está quedando un poco plof lo de la lavadora, el detergente, y toda el resto. Animo, que tú puedes !!! sin pagar

Guillermo dijo...

Anónimos, no dudeis en decir quién sois, que tampoco voy a llamar a la policía.

Anónimo 4, me has pisado el reply!

Anónimo5, no lo contaría aquí. Soy un caballero, y esas cosas solo las cuento a los amigos y en el bar. ¿Entiendo que no formas parte de ninguno de los dos círculos?

Anónimo dijo...

No sirve de nada identificar un anónimo, ya que cualquiera puede firmar después como él. La única forma es el registro. Así que sigo de anónimo 4 de este post.
Para los que se quieren matar a pajas leyendo este blog puedo recomendar:
http://www.quepajas.com/
Seguro que ahí encontráis lo que buscáis.

(después de una mañana nublada, hace sol en Madrid, disfrutemos de estos últimos días frescos de primavera)