domingo, 24 de julio de 2011

QUEDADA DE RICACHOS?

Paseando por Kobe, nos hemos encontrado con una fila de coches que me hacen pensar que había una quedada de ricachones en alguna de las cafeterías de la zona. Uno detrás de otros había (mal) aparcados los siguientes:

Para empezar la fila, un Ferrari 512. Atención al dedo del fotógrafo en la parte superior izquierda y a las japonesas con sombrilla al fondo. Hacía un sol de justicia.


Detrás de él, el único japonés de la serie, un Honda NSX.


Detrás del NSX, otro Ferrari 512. ¿Habría 2x1 de oferta? No creo...


Más atrás había un Porsche GT3.




Detrás, creo que el más baratito (no entiendo mucho de precios). Un Porsche Boxter.


Después un Lotus. Pequeñito, pero no creo que sea muy barato...



Y para rematar, un Corvette.




No todos los días se ve un grupito de este porte, ¿no?

lunes, 4 de julio de 2011

ES QUE CON EL TSUYU...


No es por poner excusas, porque la verdad es que soy un perro. Pero con el tsuyu, la estación de lluvias, me aplatano bastante para según que cosas, entre ellas el blog. Tenía un par de cosillas que enseñar en el blog de antes de que empezara la época del lluvias, y a ver si me pongo uno de estos días.

De la estación de lluvias ya he hablado alguna vez. Durante la primavera hay un punto en el que en Kobe hace mejor tiempo que en Madrid. Aquí hay una primavera en condiciones, cuando te florecen los cerezos (al principio de la primavera) y da gusto ir por la calle del tiempo que hace, ni frío ni calor, simplemente perfecto. En Madrid, como dice mi mujer, no hay primavera. Se pasa de invierno a verano sin más ni más.

Después empieza a llover, el famoso tsuyu, y en Madrid empieza a hacer más calor que aquí. Allí ha llegado el veranito y aquí llueve como si en el garaje, en vez de coche, tuviéramos un arca. No exagero si digo que nos salen ranas en casa, el otro día me crucé con una mientras salía (aún dentro del jardincito de casa). Era de noche y la foto que le tiré con el móvil no salió, fue una pena. En el blog hubiera quedado fenómena.

La cosa es que esa idea, el que en Madrid sea veranito, las terrazas, las cervecitas en la calle en la Latina, y aquí llueva lo que llueve (este año no ha sido poco) me deprime un poco bastante. Porque lo que viene después no es mucho mejor: calor húmedo y pegajoso como para darte siete duchas diarias.

Pero ya llegará el otoño. De ese si tenemos. No como en Madrid...